Según la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) se resumen en:
- Producir alimentos de alta calidad nutritiva y en suficiente cantidad.
- Trabajar con los ecosistemas en lugar de querer dominarlos.
- Fomentar los ciclos bióticos dentro del sistema agrícola que comprende microorganismos, fauna y flora del suelo, las plantas y los animales.
- Mantener y aumentar a largo plazo la fertilidad de los suelos.
- Empleo de los recursos renovables locales en los sistemas agrícolas.
- Reciclaje de nutrientes minerales y materia orgánica.
- Mantener la diversidad genética del sistema agrícola y de su entorno, incluyendo protección de hábitat de plantas y animales silvestres.
- Proporcionar a las especies animales las condiciones de vida que les permitan realizar su comportamiento innato.
- Lograr con las prácticas desarrolladas en el proceso productivo, un ingreso económico familiar y comunal satisfactorio
2. a Semillas biológicas
La semilla es la esencia de la planta y su producción intensiva a base de fitosanitarios (pesticidas, abonos,…) es muy contaminante. A partir del año 2002, los agricultores biológicos deberán emplear semillas biológicas.
Pocos agricultores biológicos consideran hoy en día que utilizar semillas biológicas sea una cuestión primordial. ¿Qué importancia tiene el origen de las semillas si el cultivo se realiza sin ningún tipo de tratamiento? La planta que obtendremos será igualmente sana y equilibrada. Es cierto, pero ¿podemos apoyar a la vez a la agricultura biológica y a las grandes multinacionales productoras de semillas que producen sin ningún respeto por el medio ambiente?
La producción de semillas es una de las actividades agrícolas más contaminantes que existen, pues con la excusa de que las plantas no están destinadas al consumo humano, se utilizan grandes cantidades de abonos, pesticidas, desfoliantes y hormonas. Resulta un contrasentido que el reglamento europeo sobre la producción biológica permita a los agricultores la utilización de semillas convencionales. De hecho, los agricultores biológicos estarán obligados a utilizar semillas biológicas a partir del 2002. La moratoria existente se entiende como un periodo de adaptación en que los agricultores deberán organizarse para conseguirlas. .
Actualmente, en España disponen de semilla biológica tres empresas ECOVIAND: ecoviand@ecoviand.com, Semillas Silvestres S.L.:informacion@semillassilvestres.com y C.P.B. Central de productos biológicos:comercial@cpbio.com
Los agricultores aficionados son los únicos que pueden evitar que se pierdan un gran número de variedades antiguas, ya que disponen de tiempo y no están condicionados por el mercado. Los agricultores deben organizarse en cooperativas de manera que uno o varios de ellos se especialicen en producir las semillas del resto.
Uno de los principios de la agricultura biológica es la utilización de variedades autóctonas. Estas, aunque son menos productivas, están más adaptadas a las características de cada zona lo que las hace más resistentes y en muchos casos más sabrosas y nutritivas. Sin embargo, el reglamento sobre la producción biológica no recoge la obligación de utilizar variedades autóctonas y aunque prohibe explícitamente el uso de variedades modificadas genéticamente, no ocurre lo mismo con las variedades híbridas. Muchas veces es el propio mercado el que obliga al agricultor biológico a utilizar este tipo de variedades, aunque también puede ser debido a determinadas necesidades de producción como la resistencia a una enfermedad de difícil solución como las enfermedades víricas.
No debemos descartar, no obstante, la posibilidad de que exista una variedad local que presente esa misma resistencia y que la falta de investigación en este sentido sea la responsable de que se desconozca y se difunda su existencia.
Uno de los límites a la recuperación de las miles de variedades locales que han caído en el olvido es la falta de voluntad política bajo la presión, una vez más, de las grandes multinacionales productoras de semillas.
Y el instrumento de esta política es lo que se conoce como catálogo oficial de semillas:
“En cada país de Europa existe un instituto oficial que edita un catálogo nacional en el que se encuentran catalogadas, especie por especie, las variedades autorizadas a multiplicar y un catálogo europeo, en el que están catalogadas las variedades presentes en los diferentes países de la UE. Todo lo que no figure en uno de esos catálogos no puede ser comercializado y por tanto, no existe. Y peor aún para las dos mil variedades de hortalizas comestibles, de las que está prohibido vender sus semillas en la Unión Europea. Para rematar este dispositivo, los organismos de control piden cada cinco años a los conservadores que les envíen una muestra de las variedades que producen. Las variedades de las que nadie envía una muestra son tachadas del catálogo. Simplemente desaparecen. De las que se ha enviado una muestra (la mayoría de casos) se siembran en pequeñas parcelas y se comparan con las variedades de referencia. Si sucede que para una determinada variedad ninguna muestra es conforme al estándar, no se pide a los productores que la retiren del mercado sino que disponen de diez años para acabar con sus stocks. Pero la variedad “culpable” es tachada de la lista. Se acuerda un plazo de diez años durante el cual un conservador o un productor puede reinscribirla enviando una muestra conforme.
Este sistema impide que muchas variedades locales puedan comercializarse de forma legal, ya que sólo se mantienen en el catálogo oficial las variedades comercializadas por la empresas convencionales de producción de semillas. Muchas de estas variedades son híbridas, por ejemplo el 87% de las variedades de tomate, de pepino, de brócoli y de calabaza.
Un agricultor que desee producir una variedad que no esté inscrita en el catálogo debe producir sus propias semillas. Esto hace que muchos agricultores biológicos recurran a las variedades hibrita poco para que sea obligatorio el uso de semillas biológicas y no parece que el problema tenga fácil solución. El mercado no se ha organizado para ofrecer una cantidad suficiente de semillas biológicas aunque ciertas multinacionales productoras de semillas están trabajando en este sentido. Una vez más serán estás grandes empresas las que obtengan beneficios de la agricultura biológica y una agricultura que en el origen busca la total independencia se verá obligada a depender de los “monstruos” de la agroquímica.
2. b Calidad de los alimentos
Alimentos de más calidad
Los productos ecológicos y de tecnología verde son de mejor calidad, más nutritivos, más sanos, sabrosos y con mejor aroma. Contienen menos agua que los que salen del empleo los abonos químicos, especialmente de los nitrogenados, que crecen muy rápido y son en su mayoría eso, agua, pues no han tenido el tiempo necesario para sintetizar los azúcares mediante el sol ni los nutrientes del suelo.
Los productos no ecológicos se caracterizan por su regularidad en forma, tamaño y color. Son muy bonitos y perfectos. Los del cultivo ecológico pueden ser frutos irregulares en forma y tamaño, indicativo de que han crecido de forma natural.
Existen numerosos estudios que ponen de manifiesto la mayor calidad nutritiva de los alimentos producidos según las técnicas de la agricultura ecológica.